En ciertas ocasiones, no siempre los grandes jugadores son reconocidos con trofeos individuales. La injusticia del momento o de la prensa son factores discutidos a la hora de encumbrarlos con el máximo galardón individual. En estos casos siempre vienen a la cabeza los mismos nombres como Raúl o Thierry Henry, líder indiscutible de aquel Arsenal campeón de la Premier League sin conceder ni una sola derrota.
Curiosamente, a veces los ídolos son creados por el propio entorno que los admira y los protege. Es así como Zinedine Zidane, siempre adorado por los diarios madrileños, ha conseguido situarlo, en la mente de todo el madridismo, en el top 4 de los mejores jugadores de la historia. Son productos auténticos de marketing: creados para satisfacer las necesidades de niños ilusionados por idolatrar a un crack o por reconocer que ellos mismos le vieron jugar en vida. Nadie niega la clase del jugador francés, hecho mago en aquella final de Glasglow. Pero es gracioso seguir viendo a analistas situándolo como el icono de la elegancia, el fiel guardián del estilismo en el fútbol. Si cerrásemos los ojos, es posible que nos lo imagináramos jugando con traje de gala (y sin macharse). Y lo realmente espantoso es que haber visto a alguien diferente nos nuble la mirada hacia detrás y hacia lo bueno que viene (y que puede ser mejor). Jugadores elegantes los ha habido y los seguirá habiendo, iguales o, incluso, muy por encima del nivel que el francés mostró al mundo durante sus escasos 5 años en la cima. Pero es ahora, por fin, cuando la media comienza a relanzar, de una vez, a un jugador que siempre ha merecido ese trono, sucio y usado, que estaba hecho para su propia silueta.
Y es que Andrés Iniesta jamás gozó de prensa. Ni buena ni mala, lamentablemente, jamás existió. Y más aún tras conocer el veredicto de los votos totales (19) que ha recibido para ser elegido hoy mejor jugador de Europa del año 2011. MARCA, como representante español, votó a Cristiano Ronaldo por encima del manchego aun teniendo derecho a elegir un jugador de su propio país. Justo después de la Eurocopa, y a pocos días de saber el premio al mejor jugador, ese mismo periódico acompañado de su competencia más directa, AS, dedicaron una campaña a su portero, Iker Casillas, con el propósito de colocarle en las quinielas. Y si simplemente echamos una ojeada a la portada del día siguiente la noticia queda encuadrada en el parte superior derecha. El fútbol español llevaba tiempo añorando tal azañada, solamente alcanzada en su historia por el gallego Luis Suarez.
Pero Andrés lo ha conseguido, ya nadie le tose más. Ni incluso un guapo francés, amigo de la prensa española. Y, por tanto, la reflexión aun odiosa se debe permitir: ¿Qué tiene Zidane que no tenga Iniesta? ¿Acaso no es Iniesta un jugador de esmoquin? Si se piensa en atributos puramente futbolísticos el español es claramente superior al francés. Es quizás en el gol donde Zidane le supera levemente en cuanto a estadísticas. En sus 18 temporadas como profesional en sus clubes (Cannes, Bordeaux, Juventus y Real Madrid) el marsellés promedió una media de 0,19 goles por partido, sensiblemente superior a la media del manchego: 0,09. Aunque, obviamente, la élite de 10 temporadas en un club como el Barcelona no es comparable a la del francés que llegó al equipo turinés ya con 24 años. Curiosamente, ambos fueron capaces de marcar en una final de Copa del Mundo. Regate, control, dominio, pase: cualidades que el español no tiene ni porqué discutirle. Si se comparan los títulos conseguidos las comparación termina siendo abrumadora a favor del jugador de 28 años.
La historia del fútbol ha regalado jugadores para su propia Historia. A veces, no es cuestión de comparar sino de poner a todos en su verdadero escalafón. No es el entorno ni la prensa los que deben apremiar. La propia trayectoria de cada jugador es la que impregna el recuerdo de todos los aficionados del fútbol. La historia de Andrés no para de crecer y su leyenda ya es parte de la Historia de España. Pero se lo ha ganado él solo, sin refuerzos, incluso jugando con el jugador al que le ha hecho el mejor durante mucho tiempo. La sombra de Messi es larga en el Barcelona pero Iniesta es nuestro Messi en España y ahora, un poquito más del mundo entero. Sin forofismos.

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