Posiblemente, aún no tengan decidido como van a jugar. O, quizás, lo sepan desde hace tiempo. Pero esa incertidumbre que generan alrededor, a unos días de disputarse el Clásico, es tan enriquecedora que a veces, incluso, la sentimos como necesaria. Necesaria para ilusionarnos, idear, enloquecer y para escribir, como es el caso. La incertidumbre del fútbol genera más fútbol: el antes y el después, el pre y el post, lo que hubo y podía haber sido.
Y, en este contexto, ambos técnicos siguen jugando al despiste en cuanto a sistema se refiere. Imposible acertar alineación. Si no lo siente así, apueste, quizás el Gordo se le quede corto. Si bien han demostrado Pep y Mou es que son capaces de cambiar absolutamente su entramado táctico con tal de desconcertar al rival. No olvidemos el 4-4-2 que dispuso Guardiola, en la era Pellegrini, donde colocó a Dani Alves de interior derecho por delante de Puyol, sacrificando a un extremo abierto a banda para dejar a Messi y Pedro como únicos delanteros. Un sistema bastante rígido,con todas las posiciones bien definidas, que creó una tela de araña bastante incómoda para el rival. Un partido, al final, aburrido pero efectivo (0-2).
Mou también estudió al Barcelona a conciencia. Con la variante de Pepe como jugador anti-Messi en la medular o Cristiano como falso delantero centro el Real Madrid pudo maniatar al Barcelona y conquistar, así, su primer título en el campeonato español.
La obsesión por entender bien el juego rival ha generado tanta ansiedad que las posibilidades tácticas han aumentado. Para el Barcelona, quizá esto sea más acentuado ya que su sistema es más adaptable a modificaciones sin descuidar, ni por un segundo, su perenne filosofía de juego. No se olvide que desde la llegada de Cruyff entrenador hasta muchos años después, todas las categorías inferiores comenzaron a jugar con el sistema 3-4-3 por lo que Xavi, Piqué, Fabregas o Messi han crecido con esa disposición táctica. De todas formas, tres defensas conllevarían un riesgo difícil de tomar. El Real Madrid se desenvuelve perfectamente en el rol de dominado, siempre y cuando, le dejen contar con espacios arriba y eso es, precisamente, a lo que le invitaría el Barcelona. La posibilidad de prescindir de un atacante para ganar poder en el medio sea, quizás, la fórmula del de Santpedor. Un 4-4-2 con un centro del campo en rombo: Busquets, Xavi, Iniesta y Fabregas. O, incluso, Iniesta como falso extremo quedando, a fin de cuentas, el eje de la misma manera. Si bien Fabregas lo podríamos ir considerando ya un delantero silencioso, capaz de llegar a posiciones de ataque sin generar sospecha, definidor como los mejores delanteros, pasador como el mejor mediapunta: escuela inglesa, sin duda. Un plus. Así, arriba quedarían Messi, como capitalizador de las jugadas de ataque y Alexis, que ya jugó la Supercopa de España sin desentonar. Suelen decir que el fútbol de ataque es, sencillamente, crear superioridades en todas las posiciones del campo (defensa y ataque, siendo uno más que el otro) y Marcelo es, muchas veces, el plus que permite a Cristiano centrarse en posiciones de ataque para acercarse más al área. Con la posición inicial fija del chileno en la banda derecha, el brasileño quedaría más fijado a su posición sin tantas opciones de subir al ataque.
El Madrid, por su lado, tiene ante sí una oportunidad histórica de poder destronar, por ahora en el campeonato doméstico, a un equipo que lo ha sido todo durante tres años. Una alineación con trivote jugando en casa mostraría un miedo no acorde a su propia historia. Además, el trivote esta temporada solamente ha sido utilizado una vez, justamente fuera de casa, en Mestalla, donde las ocasiones se produjeron por fallos del rival. Di María u Ozil, por lo tanto, serían carne de banquillo algo que no gustaría a la parroquia blanca. El Real Madrid, por fin, ha encontrado su estilo y así es como debe morir: generando terror en el rival con su equipo de ataque supersónico. Y eso solo se consigue confiando de una vez en lo que se tiene pero, sobre todo, en lo que se empieza a creer. No solo de toque pausado vive el hombre. Demostrar al mundo que la velocidad que viene comienza a ser de color blanco. Confiar, creer y, por encima de todo, atacar.
Pero, mientras tanto, seguiremos jugando a ser entrenador, el mejor entrenador del mundo, el del truco final, a la espera de que nuestro smartphone, minutos antes, nos confirme, ¡por fin! la alineación oficial de cada equipo. Decía el escritor indio Deepak Chopra que en la incertidumbre encontramos la libertad para crear cualquier cosa que deseemos. Por tanto, es a partir de aquí donde se van creando las expectativas de juego que dan sentido, en cierta medida, a la ilusión que vivimos por el fútbol y, en este caso, al partido que es siempre del siglo: trivote o pivote, 3-4-3 o 4-3-3, Villa sí/Villa no, Higuain o Benzema, etc. Una capacidad para inventar, desde la duda global, un sistema que proporcione la victoria y, si puede ser, destroce por completo al eterno rival.

Soy el único que no utiliza el smartphone para ver alineaciones??? Dejemonos de gilipolleces por favor.
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